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lunes, julio 23, 2007

Chavez, un adalid de la libertad.


Como ya ha venido demostrando desde que llegó a la escena política, Chavez es "un adalid de la libertad". (Ironía)




Es uno de los grandes amigos de el presidente de España, y creo que son tan "amantes" de la libertad tanto el uno como el otro. Resulta que durante este fin de semana Chavez se ha iluminado, y tuvo dos ideas. Ideas que mejoran la calidad de vida de los venezolanos. Sí, Chavez ahora ha decidido que expulsará de Venezuela a todo aquel extranjero que ose criticar el régimen del susodicho adalid de la libertad. Que suerte tienen los venezolanos de tener un presidete así, que vele por ellos y por su prosperidad. Tanto se preocupa por su pueblo que ha decidido cambiar la constitución, para que lo puedan reelegir tantas veces como él quiera.




Y digo yo, ¿qué miedo tendrá de que critiquen su régimen los extranjeros? Seguro que él tiene argumentos de peso para rebatir todo lo que puedan decir de él. Además teniendo un programa de televisión, puede dejar en ridículo a quien se permita el lujo de critivar su régimen. ¿Por qué expulsarlo? Se podría pensar que no soporta las opiniones contrapuestas a las suyas, pero eso sería de necios y de dictadorcillos que se creen dioses. ¿Piensa alguien que Chavez es así? No creo yo que.....




Osea que a todos los liberales y amantes de la libertad que se les ocurra ir a ver tierras venezolanas, que tengan cuidado. Me recuerda esta situación a un chisteque me contaron sobre Cuba, tierra donde gobierna el pig malión de la libertad. Un turista recala en Cuba y le pregunta a un nativo, -¿Como van las cosas por aquí, en Cuba? El cubano responde, - No nos podemos quejar. - Entonces os va bien. Replicó el turista. - No, no, lo que pasa es que no nos podemos quejar. Pues lo mismo pasa ahora en Venezuela, que no se pueden quejar, por ahora los extrajeros, pero no tardará mucho en prohibirlo también a los compatriotas.




Y mientras José Luis Rodríguez, en su nuevo eje, Caracas-La Paz-La Habana-Madrid. Que le gusta al presidente Rodríguez juntarse con caudilletes. ¿Le gustará ser uno? Esperemos que no cumpla su deseo, si la respuesta a la anterior pregunta es sí.

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